La tormenta

Yo tuve un gran amor
durante un chaparron
y senti aquella vez
tan profunda pasion
que ahora el buen tiempo me da asco.
Cuando el cielo esta azul
no lo puedo ni ver.
Que se nuble ya el sol! 
Que se ponga a llover!
Que caiga pronto otro chubasco!

Confirmando el refran una noche de Abril la tormenta estallo y mi vecina febril, asustada con tanto trueno brinco en un santiamen del lecho en camison y vino hacia mi pidiendo proteccion "auxilieme usted, sea bueno, abrame por piedad, estoy sola y no se si podre resistir: mi marido se fue, pues tiene entre otros muchos fallos que en las noche asi abandona el hogar por la triste razon de que va a trabajar: es vendedor de pararrayos"

Bendiciendo al genial Franklin por su invencion en mis brazos le di curso a su peticion y luego el amor hizo el resto. Mira tu que instalar pararrayos por ahi y olvidarte poner en tu casa caray! Comete usted un error funesto.

Varias horas despues, cuando al fin escampo ella se hubo de ir pero antes me cito para la proxima tormenta "mi esposo va a llegar y si en casa no estoy se me va a resfriar, asi que ya me voy, a secarle la cornamenta"

Desde entonces jamas he dejado el balcon. No hago mas que poner la maxima atencion en cirros cumulos y estratos. La menor nube gris me colma de placer aunque a decir verdad se que no han de volver tan torrenciales arrebatos.

A base de vender palitos de metal su marido reunio un pingue capital y se hizo multimillonario. A vivir la llevo a un imbecil pais donde si oye llover sera porque haga pis algun nino del vecindario. Ojala mi cancion llegue al Sahara aquel a decirle que yo le sere siempre fiel, que la llevo dentro del alma. Y aunque sople el Simun con seca realidad algun dia nos reunira una gran tempestad tras la que no vendra la calma.