Desconocido

Y me llamas tu  amigo
cuando tu cabeza sobre tu pecho
no ha vuelto a estar recostada,
cuando a menudo nos sacude el miedo,
cuando he perdido tu espalda,
cuando he encontrado solo vacio.
Mi amigo!

Y me llamas tu amigo
con un hilillo de voz
o una sonrisa nerviosa
que da a entender tu desgana,
con un vulgar apreton
de unas manos siempre sudadas.
Mi amigo!

Y me llamas tu amigo,
si hemos arriado nuestra bandera.
Capitanes de quince a~os que fuimos
para ser ahora dos desconocidos.
No me llames tu amigo
si me vas a dejar jodido.
Mi amigo!