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CAPITULO SEXTO

La Conferencia de Zaragoza y su tesis politica.-La Confederación

se separa de Moscú.-Su ingreso en la A. 1. T..-Resurgir de la

organi2ación.-El Directorio Militar.-Los <<complots>> politico

civl Airn 1i c tn c 18onr7Zx eiiin

En abril de 1922 el Gobierno español restableció las garantías constitucionales.

Como el ave Fénix resurgieron de sus cenizas las organizaciones de la Confederación, disueltas y maltrechas por las represiones anteriores.

El Comité Nacional deseó someter al juicio de los sindicatos v federaciones determinados asuntos, pésimamente planteados por el Comité anterior. Se quiso probar de una vez si obraron bien o mal los que un año antes fueron a Rusia y si los principios de la Confederación sufrieron quebranto.

Se consultó a la región aragonesa sobre la posibilidad de la celebración en Zaragoza-con carácter secreto ya que el restablecimiento de la normalidad constitucional nó había devuelto a la Confederación su personalidad legal- de una Conferencia de todas las regiones

El Comité de Aragón, Rioja y Navarra, integrado por Jesús Aldanondo, José Abanto, Cesáreo González, Fermín Auría y el autor de estas líneas, contestamos afirmativamente a Barcelona.

La C. N. T. cursó las invitaciones acompañadas del orden del día para la Conferencia, pero un incidente imprevisto nos llevó al punto de ecllarlo todo a rodar.

Solidaridad Obrera, de Valencia-diario a la sazón-publicó un artículo en el que se hacía mención de la proyectada asamblea Nacional de Zaragoza.

La iniciativa, que permanecía secreta, quedó por tanto descubierta.

Ante tal incidencia, el Comité Confederal vuelve a escribirnos al tenor siguiente: *

<<Descubiertos nuestros propósitos, os preguntamos: [[questiondown]]Podrá celebrarse públicamente en ésa la anunciada Conferencia?>>.

Reunimos los sindicatos de la capital, a los que planteamos la cuestión, resolviéndose que la organización zaragozana se compromete a organizar al huelga general, caso de negarse el permiso para celebrarla por parte de las autoridades, con dicho motivo la huelga general será prolongada mientras la asamblea delibera en secreto.

nP nrllPrdo con dichas decisiones comunicamos a Barcelona

84 MANUEL BUENACARx

que los delegados de las regiones podían dirigirse a Zaragoza so guros de que la Conferencia se celebraría.

Yo mismo presenté la instancia al gobierno de la capital aragonesa, a nombre de Juan Beraza, que la suscribía; cuidándonos de hacer saber, únicamente, que se iba a celebrar una reunión de obreros de dtterentes localidades para discutir el orden del día siguiente: Se exponían los temas, pero de manera que la autoridad no advirtiese que era la C. N. T. Ia que se reunía

La autorización fue, pues otorgada.

La Conferencia se reunió él día 11 de junio por la mañana

Las autoridades se dieron cuenta en seguida de la añagaza cuando el presidente abrió la primera sesión concediendo la palabra al secretario confederal, -Peiró-, quien expuso los motivos de la Conferencia. Por si esto no fuese bastante-Peiró habló en nombre de la C. N. T.-, el delegado gubernativo pudo notar desde el primer momento que aquello no era una reunión de obreros de diferentes localidades, sino una Asamblea plena de la Confederación a la que asistían los elementos más destacados del movimiento obrero español, como Seguí, Pestaña, Galo Díez, Salvador Quemades, Miguel Abós. Juan Rueda, Francisco Zabaraín, Cano Ruiz, Avelino González, Paulino Díez, Felipe Aláiz, José Viadíu Jesus Arenas. Manuel Anguiano v otros más, hasta cuarenta v dos delegados de fuera de la región.

La autoridad, pues, aprovechó un nimio incidente para suspender la Asamblea cuando ya terminaba la tercera sesión. Pero el representante de la organización zaragozana pronunció las siguientes palabras: <<Trabajadores de España: Esta tarde podréis continuar vuestras tareas, si no en éste, en otro lugar, porque los obreros de esta ciudad holgarán para conseguir que así sea>> intervención que hizo desistir al gobernador de sus propósitos

Por lo tanto, la Asamblea pudo continuar y terminar su obra con un grandioso mitin de clausura en la Dlaza de toros

De Solidaridad Ohrera, de Valencia (11 de junio) entresacamos los siguientes párrafos:

<<Vamos a demostrar que somos hombres de lucha y hombres de ideas.

>>La esencia de los principios de la C. N. T. no ha sido maculada por ninguna traición alevosa. Aquí estamos todos para, con nuestro sacrificio, velar por la intangibilidad de aquellos princi

>>Nada ni nadie nos venció. Ni Moscú con su dictadura, ni el &obierno español con sus represiones. En pie estamos y con la cabeza erguida. [[exclamdown]]Adelante!>>.

Además de las representaciones oficiales de cada región y comarca, hal!ábanse presentes en la Asamblea representantes direcios de varlos sindicatos de Levante

La Asamblea de Zaragoza fue la más importante de las celebradas por la C. N. T. después del Congreso de Madrid

Vamos a dar cuenta de sus principales acuerdos.

Alrededor del dictamen sobre el tema: <<Nuestra posición ante la politica>>, se han hecho infinidad de comentarios desfavorables para la Asamblea que lo adoptó.

El dictamen dice textualmente:

85

El MOVIMIENTO 08RERo ESPAROL

Al Pleno: Considerando que, a deducir por la historia, los par tidos políticos, sin excepoión, no suponen vator mora2 alguno en 7qingún orden de sus actuaciones.

Considerando que en la pasada represión, como en todas, los partidos políticos han sido responsables directos de ellas, por acción u omisión, la ponencia expone su pensamiento de que entre unos y otros partidos políticos no cabe hacer excepciones de ninJuna clase y que por lo tanto la conducta de la Confederacion Nacional del Trabajo debe ajustarse a la de los partidos en cuestión.

Por otra parte, la ponencia declara.

Considerando que por la misma razón que nos llamamos antipolíticos, la Confedéración no debe inhibirse de ninguno de los problemas que en la vida nacional se plantean;

Considerando que la interpretación dada a la política es arbitraria, ya que ella no debe ni puede interpretarse en el solo sentido de arte de gobernar a los pueblos, sino que su acepción universal quiere expresar y expresa la denominación común de las actuaciones de todo orden en absolato de los individuos y colectividades

Cónsiderando que para ser lógicos con nosotros mismos estamos obligados a aportar soluciones y a ser valores determinantes a todos y en todos los problemas morales, económicos, sociales y políticos, la ponencia propone que la Confederación Nacional del TraDajo declare:

Que sEendo un organismo netamente revolucionario que rechaza franca y expresamente la actuación parlamentaria y colaboracionista con los partidos políticos, es a la vez integral y absolutamente politico puesto que su misión es la de conquistar SUS derechos de revisión, y fiscalización de todos los valores evoluttvos de la vida nacional y, a tal fin, su deber es el de ejercer la acción determinante pór medio de la coacción derivada de los dispositivos y manifestaciones de fuerza de la Confederación Nacional del Trabaio.

El dictamen, suscrito por Seguí, Peiró, Pestaña y Viaudiu, fue aprobado por aclamación.

Días después de la Asamblea de Zaragoza la prensa anarquista comenzó a combatir con acritud el acuerdo transcrito. Pocos asambleístas vieron peligro en la adopción de los puntos de vista arriba expresados. Ahora bien; lo único que por nuestra parte debemos decir es que la Asamblea de Zaragoza hubiese hecho meJor no hablando de política en ningún sentido. Cosa sabida es que causa terror mentar la soga en casa del ahorcado.

La prensa liberal se alborozó y llegó a decir que la Confederación entraba, por fin, por el verdadero camino; el de la política. Aquella prensa no hubiera dicho tal si nosotros no lo hubiésemos dado ocasión, ésto es la verdad.

Yo no vi mala intención en los dictaminadores del tema; la mala intención la demostraron los periodistas burgueses al tergiversar en provecho de sus amos y particulares intereses de partido una cuestión que nó decidía lo que ellos insinuaban.

De todos modos el órgano confederal se vio obligado a hacer :leterminadas aclaráciones y a replicar a la prensa mercenaria con un artículo aparecido el día 21 de junio de 1922 con el título No hay tales carneros y que transcribo a continuación:

Hav aue insistir en la réplica, una vez tras otra.

86 MANUEL BUENACASA

La prensa de ta izquierda está de fiesta y es preciso gue su ftesta quede deslucida por nuestras demostraciones

Canta, celebra, pondera con alegría, con regocijo con ruidoso a orozo los tncaleulables beneficios que para el proletariado habian de derivarse de la supuesta rectificación de principios de

[[questiondown]]Se ha rectificado? No. Esto es una falsedad, una quimera, un ar tftcto, una tnterpretación caprichosa y arbitraria, absurda de cosas que aparecen claras como la luz meridiana La prensa de la zzquzerda, en su atán, jamás disimulado, de atraernos a la órbita

e la actuacron sutragista, electorera, contunde nuestras realidades, nuestro estado de ánimo y nuestros propósitos, con sus de

La Voz decia dias pasados: <<Ya estamos viendo diputados a es ana y a Segut.>> Heraldo de Madrid le ha dado una tremenda aDonadura a la Confederación, <<por su buen sentido>> La Libertad en un edttorial, ha dicho: <<Con viva satisfacción hemos de acoger os acuerdos adoptados por la Asamblea de Zaragoza, que reintegan las masas obreras en la actuación de la politica nacional >>

tros y otros perzódicos han hablado en análogo sentido, dedicándonos todos los ditirambos de su extenso repertorio.

(Quten tgnora que queremos intervenir en la vida pública) ehQuten tgnora que hemos intervenido siempre? [[questiondown]]Quién ignora que emos eterctdo mayores influencias nosotros que las minorias del ongreso en las decisiones del Poder? [[questiondown]]Acaso, dicho sea sin estú ptda iactaneta, no hemos pesado mucho más nosotros desde fuera que aquellas mtnorias desde dentro?

Sz, queremos intervenir. Intervenimos. Pero desde nuestros metOS. esde nuestro campo. Desde nuestras organizaciones Desde nuestra prensa. Sin intermediarios. Sin delegados. Sin represen

De ninguna manera tomando parte en las elecciones. [[questiondown]]Para aseprOpangaosnda?tnEmtuntdad? [[questiondown]]Para hacer con menos peligro nuestra

qúeremos exponer la pasión por el ideal que nos comunica impulos zrref renables en todas partes, en todas las ocasiones y con todas las consecuencias.

Lo hteimos siempre. Lo defendimos sin vaguedades, sin vetos

por qué réctificar ahora Sb~Psecagnrddeg.s Cdeg.nSiGdUientes. Y no tenemOS un szgno de cansancio, de pequeñez, de cobardia, réducirian la

encia e nuestro predicado lamen o. L Coonfeder sión, ya lo dl'lmos ante. de áhora, es inca

El suego de ta politica al uso, es lo abyecto, lo estéril, lo po ri o. as pestilencias de esa charca no llegarán a nosotros. Ni nosotros nos acercaremos a ellas partPero [[questiondown]]la /asoino hay más politica que ésa? [[questiondown]]Acaso para tomar

Elevar a planos superiores el nivel de la conciencia colectiva:

MANUEL BUEN4ñASA

87

EL MOVIMIENTO OBRERO ESPAÑOL

edusar a los individuos en el conocimiento de sus derechos, luchar contra el Poder público- reclamar que sea reparada una iniusttota, velar porque se guardé respeto a las libertades conqutstadas y pedir una amnistia es de carácter poZitico. Eminentemente poltttco. pOlttica es, igualntente} ta aCicióent ddee5epsido de unos indtvid~deg.s que

P y esta potítlca la ha hecho siempre la Confederación. Y, por fortuna, seguirá haciéndola. Esto es lo que ha dtcho Zaragoza.

No la otra. La otra nos repugna.

Den tregua a su alborozo los diarios de la zzquzerda. Ya ven... que no hay tales carneros.

Pero si la Conferencia de Zaragoza cdeg.d etió eldeerrOoír adl bhOalbchaer vique Hilar!o Arlandis, que dio cuenta de la gedstilo9n2lde Ida ddelega

lificar una vez más y del modo más categórlco y unanime a a deleGgaaSctioónn Lmevnalcioennvída-también un escrito a la Asamblea en el t I stión de sus codelegados

Los inforrnes de Arlandis, Leval y Pestaña disienten como es ló

de los tres individuos entre sí.

La Asamblea se empeña en discutlr dichos dictamenes presa del mayor apasionamiento, manifestándose todos asqueados contra la III Internacional.

Ante el giro que toma el debate, la organizacion de Aragon, Rioja y Navarra, por mí representada, propone a la Asamblea que esta acuerde la separaCi6in aebnSdeg.lauAa~I T con sede en Berlín. Pro

pone asimismo el nombramiento de una delegación que concurra al Congreso internacional próximo a celebrarse en la capital de Alemania por la organización últimamente mencionada.

El último extremo es aprobado sin discusion, y son nombra os para asistir a dicho Congreso los delegados del Norte y Asturias,

PPor lo que sé refiere a la aprobación del primer extremo de la proposición Pestaña presenta un dictamen que condensa el pensamiento dé la Asamblea, contrario, desde luego, a Moscu y a sus hombres; pero considedrh que~ ahabiuésia sólo otro ConGresdeg. está

facultado para revocarlo.

Algunos asambleístas replican a Pestaña diciendo que la presente Conferencia tiene toda la fuerza ejecutiva de un Congreso, además de que el de Madrid se adhirió a Rusia sólo provisional

Peir6 propone el referéndum a todos los Sindicatos, los cuales se pronunciarán en el plazo de un mes. I d

La proposici6n de Peiró es aprobada Juntamente con e ICtamen que de su gestión presenta el compañero Pestana.

Galo Díez finaliza la discusi6n proponiendo una protesta de la C. N. T. contra la represión que el Gobierno ruso eJerce contra aquel pueblo. La proposición del delegado del Norte y RioJa es aprobada por unanimidad.

88 MANUEL BUENACASA

De oLros >>]~erWs de la ~rabPe Asamblea de Zaragoza no creo oportuno hacer mención, si bien algunos la merecen, es cialmente el dictamen de la ponencia encargada de emitir opinión beración smautsacjlon ddej Itos presos y las campañas con vistas a su li

MANUEL BUENACASA

las actlvidades organizadorasdeSuZragragloZiad multiplícanse de nuevO

la celebrac;Ón de cOngrescosNregtió Y Icomlo preparación se propOne lebran en el decurso de la primavera y verano de 1923. Todas las regiones ratifican el criterio libertario de la Confederación por acuerdos identlcos a los adoptados por el Congreso de los Tra especial en otro lugár. ' acemos mención

tes capltales de España talgesuncaosmhoulelGdas importanteS en diferen y las del Metropolitano y vidrieros en Barcelona En esta última

también ún grave cOnflicto qduae dlleegoS patronos carreteros surge trabaJadores del transporte en Cataluña y a muchos del resto de

Después de la huelga de La Canadiense, es la del Transporte e arce ona la mas extensa y grave de las producidas en Catauna en los ultimos años, sobre todo por las derivaciones que la mero de ciudadeS maríátiSmtarsabyajddlores llego a crear en gran nú

La citada huelga de los obreros del transporte amenazó un momento con subvertir el orden de cosas existente en España Pero los patronos reclamaron la ayuda del Poder púbico, y el conflicto-que todo lo hemos de decir-estuvo en ocasiones muy deficientemente orientado, terminó con el más triste de los fracasos, en el momento en que el Directorio dio el golpe de Estado e 13 de septlembre de 1923.

En el transcurso de este año produjéronse dos atentados sociaes e gran resonancia: uno, el cometido contra el ex gobernador de Vizcaya senor Regueral, en León, y el otro el perpetrado contra el cardenal-arzobispo de Zaragoza, señor Soldevilla v Romern

También se celebró en Madrid, en el mes de abril un Congreso Nacional Anarquista por iniciativa del grupo <<Víá Libre>>, de Zaragoza. Adoptáronse en él importantes acuerdos y asistieron al mismo representantes de todas las regiones.

Con el advenimiento al Poder del Directorio Militar cesa la actividad organizadora de la Confederación; esta actividad queda casi reducida a la nada en los años siguientes. De cuando en cuanedso fvuegmazosyaelfgíúmn rdestello esperanzador, pero, por causas diversas

Son notables las asambleas celebradas en Granollers y Sabadell por los obreros catalanes. Cuando no pueden luchar por su meJoramiento, luchan por conservar su ideología y sus postulados de liberación. El buen sentido en mantener intacto el fuego de las ideas se manifiesta por la publicación de órganos doctrinales, como El Productor, que aparece para defender lo que siempre fue norma de la Confederación: un movimiento obrero de tendencia francamente libertaria.

R9

EL MOVIMIENTO OBRERO ESPAÑOL

Es seguro que si las tendencias defendidas tan bravamente por El Prod uctor no hubiesen sido abandonadas en alguna ocasión -como ya lo hemos insinuado en algunos sitios de este libro-, la situación de nuestras organizaciones seria muy otra. Pero no insistamdeg.S sobre este punto. Las rectificaciones de muchos de los adversarios de nuestros puntos de vista ya comienzan a manifestarse espontánea y honradamente.

Día vendrá en que podremos entablar una razonada discusión en que se esclarezcan todos los errores sufridos, y la rectificación como consecuencia, nos conducirá nuevamente a la ruta luminósa, recta, por donde habremos de llegar al venturoso porvenir.

No quiero terminar este trabajo sin hacer mención de los manejos habidos estos últimos tiempos entre políticos y determinados miembros del sindicalismo español con vistas a derrumbar el régimen político actual.

Demostrado hasta la saciedad que nuestros políticos carecen de fuerza y honestidad-pues de otro modo no hubiese sido tan fácil al Directorio Militar poder barrerlos, como lo hizo, el 13 de septiembre de 1923-, me parece pueril y pernicioso tener con ellos la más leve ni minima relación.

Y es más lamentable aun lo ocurrido cuando, como eonsecuencia de ello, ha habido víctimas como los eompañeros Llácer y Montejo en Barcelona y los sacrifieados en Vera del Bidasoa y luego en Pamplona.

Los políticos-demostrado está-ni son honestos ni merecen otra suerte que la que hov están obligados a sufrir.

Hay, en cambio, una fuerza plena de honestidad y de buenos propósitos de superación en la que el pueblo tiene eonfianza ilimitada. Esa fuerza, aunque desviada en alguna oeasión y demasiado dispersa actualmente, es la que representan el anarquismo y su gran obra la C. N. T. de España.

Por salvar esta poderosa coalición, que -pese a los errores sufridos por muchos de sus miembros-es la úniea fuerza de posibilidades salvadoras con que cuenta el país, hay que realizar los mayores y mejores esfuerzos.

El camino por recorrer es largo y espinoso. Tal vez, al reanudar nuestra marcha ascensional para acercarnos al perfeccionamiento anhelado, habremos de comenzar la tarea deshaciendo lo hecho y aportando hombres y materiales nuevos. De todo hay en la viña del Señor. No nos creamos únicos ni imprescindibles los que un día tocamos las lindes del odiado liderismo. Abajo, entre esas falanges que muchas veces consideramos estupidas porque no se avinieron a dar por buenas nuestras equivocaciones existe un fondo ilimitado de inteligencla y de bondad.

Esos soldados desconocidos de nuestro gran ejército; esos seres anónimos que todo lo sacrifican, sin la esperanza de recompensa alguna, deben merecer nuestro más profundo cariño, nuestra estimación más grande.

Ningún pueblo ha demostrado ser tan bueno y generoso como el nuestro. Hagámonos dignos de él, que bien lo merece por sus bellas acciones. No hay en esto halago-que el pueblo no nos ha de leer-, sino verdad.

Si repasamos serenamente todos los grandes hechos de nuestra historia, veremos cómo esas masas, tan despreeiadas por muchos, lo han dado siempre todo sin pedir nada para ellas. No

90 MANUEL 8UENACASA

nos referimos a los movimientos económicos realizados, sino a los otros movimientos, a los de alta significación espiritual y humana.

Y ahora termino: He realizado, escribiendo este libro, una obra que considero meritoria. Es pobre mal pergueñada y está plagada de errores; pero confío en qué los hombres de buena voluntad, capaces de ello, la mejorarán y completarán con nuevas aportaciones.

La historia ejemplar de nuestras luchas, la defensa de nuestro grande y sublime ideal bien lo requieren.

Manos, pues, a la obra. Nada más.

Ahora vamos a historiar la vida social particular de nuestras comarca.s

MANUEL 8UENACASA

ARAGON. RIOJA Y NAVARRA

Las provincias de Logroño y Pamplona forman parte desde hace seis años de la Confederación Aragonesa. De Navarrá y Rioja he hecho lá monografía correspondiente de acuerdo con los datos de Galo Díez al historiar la lucha en la región del Norte.

Nos limitaremos, por tanto en esta rápida reseña a mencionar y estudiar nuestras contiendás en las diferentes comarcas de Aragón.

Aunque el autor de este libro haya nacido en la provincia de Zaragoza, no por eso ha de mostrarse parcial al historiar las luchas obreras de esta región.

EmDezaremos Dor decir aue Arazón. como Cataluña. va a re

Fl. MOVIMIENTO OBRERO ESPANOL 113

molque-cosa que no ocurre en Andalucía, por ejemplo-de la capital.

Siendo Zaragoza el baluarte principal del movimiento obrero y libertario, nada tiene de particular que sus grandes gestas como entidad revolucionaria repercutan en los pueblos de la región.

La educación del pueblo aragonés no ha sido anárquica-salvo en la capital-hasta hace pocos anos.

Los aragoneses, como los vizcaínos, como los valencianos o como los catalanes, fueron educados en las doctrinas liberales y republicanas.

Que la Virgen del Pilar resida en Zaragoza no quiere decir que los zaragozanos no se hayan distinguido-tanto como los que más en España-en sus luchas contra la religión. De las gentes de Huesca y de Teruel puede decirse otro tanto, así como de los pueblos en general de la región.

Pero [[questiondown]]acaso basta a un hombre, a un trabajador sobre todo, con ser liberal o republicano para poder asegurar que en tales condiciones cumple sus deberes para con la sociedad? No, no basta esto, ser liberal, republicano o socialista libertario inclusive no supone nada si al ideal que se sustenta no acompaña el espíritu práctico por su implantación.

En este sentido, pues los trabajadores aragoneses son algo más que simples idealistás émulos de Platón.

No ha habido en Espafia gesta alguna de importancia social no secundada inmediatamente por el pueblo aragonés.

Es tradición histórica que cuantos políticos intentaron en la nación derribar los regímenes imperantes contaron en sus cálculos, como condición precisa para el posible triunfo de sus intenciones, con la adhesión en principio de tres capitales: Barcelona, Valencia y Zaragoza. A Zaragoza se la halagó siempre mucho por no ignorar sus halagadores que esa ciudad es capaz de todos los heroísmos cuando empefia su palabra de intervenir en no importa qué contienda de carácter revolucionario y avanzado.

He dicho que el pueblo aragonés no fue educado anárquicamente y debo probarlo de alguna manera.

Me interesó siempre saber cuál era el espíritu de los trabajadores de Aragón y qué ideas sustentaban en tiempos de la Internacional.

Me chocó mucho la magnífica demostración de los obreros zaragozanos a raíz del Congreso celebrado en la capital aragonesa en abril de 1872 '.

Aquel acto de fuerza y de entusiasmo significaba una de estas dos cosas: o los trabajadores de Zaragoza eran todos colectivistas ya entonces o bien se manifestaban simple y revolucionariamente-como en aquella ocasión-por el solo instinto de la solidaridad y el espíritu de justicia

Yo sabía que la Internacional contaba con pocos adheridos en la región; pero [[questiondown]]cómo enterarme de lo que me interesaba en el aspecto que trato ahora?

Una verdadera casualidad ha venido en mi ayuda. En mayo de 1926 hice un viaje a L>arcelona por asuntos particulares, en donde me encontré~ con un anciano que me rogó le ayudase a pasar de una a otra acera de la Rambla, pues temía ser atropellado a causa de la enorme circulación en dicha vía.

Como me habló en el rudo castellano de los aragoneses, quise

1 El Proletariado Militante. D~YS. 72-73.

114 MANUEL BUENACASA

saber de d6nde era y hasta le pregunté si no había presenciado la guerra carlista.

-Soy de Zaragoza-me contestó-, y de los carlistas créame que quisiera que todos estuviesen muertos.

-Yo también soy aragonés-le dije-, y si usted no lo toma a mal, beberemos algo en cualquier bar.

El buen hombre aceptó el convite y, mientras tomábamos un café con leche, le hice una interviu en toda regla. Era republicano de toda su vida e idolatraba a Francisco Pi y Margall y a Joaquín Costa.

-Ser republicano en estos tiempos es no ser nada. Yo soy internacionalista libertario-le dije, interrumpiendo su narración

-También soy y he sido de los suyos -me objetó-* entre los primeros cincuenta hombres adheridos a la Internacional en Zaragoza yo hacía el número 15. [[exclamdown]]Qué tiempos aquéllos! -suspiró . Por entonces los republicanos lo éramos todo en todas partes, y como nos parecía que no era bastante la República, los que éramos obreros nos asociábamos con los de la Internacional.

-[[questiondown]]Se acuerda usted del Congreso de abril de 1872?

-[[exclamdown]]Vaya si me acuerdo!-me contestó-. [[exclamdown]]Como que fui de los que dijeron al delegado del gobernador, cuando suspendi6 la asamblea aquella, que era un canalla y un poca verguenza!

-[[questiondown]] '

-Nosotros eramos republicanos la mayoría; los colectivistas eran pocos, pero cuando se trataba de enseñar los dientes y algo más a los atropelladores de la ley, en seguida nos poníamos de acuerdo y declarábamos la huelga general, como lo hicimos cuando aquel Congreso y levantábamos barricadas.

-[[questiondown]]Es cierto que los internacionalistas eran pocos en Zaragoza)

-Hombre, ya le he dicho que los afiliados eran pocos; pero, Sl tanto me apura, le diré que todos los obreros estábamos con ellos.

Comprendí pronto que el anciano tenía prisa y además su memoria para recordar ciertas cosas no le era muy fiel, silo se acordaba de José López Montenegro. Me dio su nombre-Victoriano Trunllenque de oficio albañil-y me invitó a ir a su casa en la calle de Tal;eres, donde vive con un hijo suyo y sus nietoscuenta, si no ha muerto ya, con ochenta y dos años de edad.

Lo expuesto basta para hacer un retrato del carácter y de las condiciones del pueblo aragonés; las vanguardias reducidas, pero tenaces, y las masas al lado de aquéllas en todós los momentos solemnes

Aragón o, mejor dicho, Zaragoza y Huesca, estuvieron adheridas a la Internacional y a la Federación Española de Trabajadores, y la región en bloque, más tarde, a la Confederación Nacional del Trabajo.

Los republicanos, hasta los primeros años de este siglo-pues ultimamente han desaparecido ante el empuje arrollador del movimiento social con francas tendencias transformadoras- lucharon por la República sin obstruir jamás la acción anarqúista. Ha sido un gran bien que los políticos del obrerismo no hayan podido arraigar en los medios trabajadores; cuando lo intentaron el fracaso más rotundo colmó sus esfuerzos.

He aquí un breve calendario de las acciones que recordamos de aquel pueblo.

1891: Huelga general de cuatro días por las ocho horas.

EL MOVIMIENTO 08RERO ESPAÑOL 115

1901: Las masas, atraídas por Basilio Paraíso, republicano, que quiere hacer frente al régimen financiero impuesto por el ministro Villaverde a la industria y al comercio español, asaltan el convento de los jesuítas, levantan barricadas y se sacrifican estérilmente por una causa que el caudillo traiciona en la hora en que el triunfo se hallaba más próximo.

1904: Zaragoza, haciendo honor al pacto nacional de solidaridad en favor de los presos sociales de Cataluña, declara la huelga general que otras ciudades comprometidas no secundaron.

i905: Nuevo movimiento general por solidaridad con los carpinteros, estado de sitio y numerosas víctimas, presos y heridos; los carpinteros triunfan.

En dicho año, como aprendiz del oficio, ingresé en la sección de carpinteros de la Federación Zaragozana.

Conocí entonces a un antiguo miembro de la Internacional, que falleció en 1908, llamado Rosendo Arqué, y a compañeros como Angel Lacort, anarquista de mucho prestigio entonces, convertido actualmente al socialismo de Estado, se halla a sueldo de los metalúrgicos de Vizcaya; a Nicolás Guallarte, buen escritor y orador- a Enrique Zuferri, escultor en madera, cuatro años más tarde marchó a La Habana; era un gran organizador y secretario de la Federación Local, a Antonio Aguado, que murió tuberculoso poco después de celebrado el Congreso constitutivo de la C. N. T., al que asistió como delegado de los trabajadores de Zaragoza en compañía de Lacort, Guallarte y Jorge Gracia Mora, otro buen elemento, cuyo paradero ignoro; a los hermanos Angel y José Chueca, aquél muerto en los famosos sucesos del cuartel del Carmen en la noche del 9 de enero de 1920; José ha sido uno de nuestros mejores escritores, y digo ha sido porque falleció hace dos meses; a Nicasio Domingo y a sus hijos Juan y Antonio, los tres muy activos militantes obreros y anarquistas; a Valero Serón Lorenzo Laguna y a su compañera Antonia Maymón, profesora racionalista, actualmente dirige la escuela de los trabajadores de San Felíu de Guixols (Gerona); Laguna murió en Burdeos donde tuvo que huir con su compañera a raíz de la huelga nacional dé septiembre de 1911.

Algo más tarde conocí a Zenón Canudo, hombre de gran bondad, buen conferenciante y escritor y persona de autoridad y prestigio indiscutibles. Canudo, que ha sufrido muchas persecuciones y penalidades, reside actualmente en Logroño.

También hice relación entonces con Teresa Claramunt y con el buen camarada Dalmau, catalán, en casa del cual se albergaba aquélla, a Valero Salas, joven de diecinueve años, muerto por la guardia civil, junto con Francisco Alvarez, en los sucesos de la calle del Perro, en Zaragoza, en septiembre de 1911.

No recuerdo más nombres, si bien puedo dçcir que eran muchos otros, a más de los mencionados, los que formaban el importante núcleo libertario de la capital.

En estos últimos años he conocido alli a muchísimos jóvenes camaradas de los cuales me ocuparé más adelante; sigamos ahora relatando los hechos más salientes acaecidos en la región aragonesa según las notas remitidas por el compañero Beraza.

1906: Huelga general por solidaridad con los mineros de Bilbao.

1909 (julio): Huelga general con motivo de la Semana Trágica de Barcelona; este movimiento fracasa a las pocas horas de iniciado Dor ignorarse la situación cierta de Cataluña.

~;

116 MANUEL BUENACASA

1910: Nuevo movimiento general solidario que dura tres días en favor de los mineros vizcaínos

1911 (septiembre): Movimiento nacional contra la guerra de Marruecos, secundado por la región aragonesa; en Zaragoza se producen gravísimos sucesos, a consecuencia de los cuales murieron, además de algunos guardias civiles, los camaradas Valero Salas y Francisco Alvarez; otros más fueron heridos.

Se incoa un proceso en el que se encartan entre otros, a Teresa Claramunt, Antonia Maymón, Nicolás Gúallarte, Angel Lacort, Manuel Buenacasa, José Echegoyen y Antonia Trigo. Esta muJer del pueblo tuvo el valor de cobijar en su casa a los camaradas que habían hecho frente a la fuerza armada en la calle del Perro, donde, por no tener salida posible, aquellos hombres hubiesen perecido todos sin el arrojo de aquella mujer. Las condenas fueron atroces; pero dos años más tarde una amnistía devolvió la libertad a todos los detenidos, los procesados en rebeldía pudieron asimismo regresar a Zaragoza, donde todos juntos reanudaron sus actividades organizadoras.

El Congreso contitutivo de la C. N. T. había conferido a Zaragoza el encargo de formar el Comité Nacional. Los sucesos referidos ocasionan la disolución, por parte de Canalejas, de la Federación, por lo que se hace imposible cumplir el acuerdo de Barceiona.

En los años de la guerra, hasta 1917, Aragón, siguiendo el eJemplo de Cataluña, se organiza rápidamente y exige del capítalismo las mejoras a que los trabajadores tienen derecho. Las huelgas parclales o generales de oficios y hasta movimientos generales locales se declarap con inusitada frecuencia en la capital y el resto de la región, obteniendo los obreros no pocas ventajas de orden moral y material.

1916 (diciembre): Aragón secunda unánimemente el movimiento de huelga general contra el alza de las subsistencias, organizado conjuntamente por la C. N. T. y la U. G. T.

En agosto de 1917 también esta región raya a gran altura en la huelga nacional revolucionaria llevada a cabo por los dos organismos nacionales mencionados y por otros partidos políticos.

La traición alevosa de cuantos políticos intervinieron en aquel movimiento da pie a que los trabajadores inicien en masa su retirada de los partidos, produciéndose con ello un enorme crecimiento de la organización obrera y las agrupaciones libertarias. No hay pueblo, pequeño ni grande en la región que no haya formado su Sindicato adherido a la Confederación. Solamente el Sindicato Regional de Azucareros cuenta con veinticuatro secciones en otros tantos pueblos de la provincia.

Al Congreso Nacional de Madrid la región aragonesa envía una nutrida representación.

En 1919 el gobernador de Zaragoza detiene a varios calificados camaradas, confinándolos en otras provincias. El proletariado de la capital vuelve a esgrimir el aroma de la huelga general, y consigue la destitución del gobernador y la vuelta de los deportados.

A partir de esta época en Aragón, por no ser menos que en Cataluna, se inicia la serie de atentados llamados sociales.

F,l 4 de diciembre de 1920 es muerto a tiros el redactor jefe del Heraldo, Adolfo Gutiérrez, por lo que fueron procesados, aunque luego absueltos, los compañeros Francisco Morata y Alfredo Martínez.

En agosto del mismo año, y con motivo de la huelga del alum

EL MOVIMIENTO OBRERO ESPAÑOL

brado público, son muertos los funcionarios municipales de Za ragoza José Yarza, arquitecto; César Boente, ingeniero, y Octavio de Toledo, oficial del Ayuntasniento. Por este triple atentado fue detenido y condenado a cadena perpetua el compañero Inocencio Dorningo.

También el pistolerismo libre de Barcelona irrumpe en Zaragoza con ánimo de atemorizar a los trabajadores, sin conseguirlo, pues Zaragoza responde gallardamente a aquellas provocaciones; el atentado de que es víctima el compañero Juan Beraza hace cundir la indignación, que se manifiesta en forma de huelga general cuando los pistoleros asesinan al compañero Navarro.

Otra huelqa general se declara en Zaragoza con motlvo de la muerte en la capitál de Cataluña del compañero Salvador Seguí.

Al asesinato de Seguí sucedió la muerte del cardenal arzobispo, don Juan Soldevilla v Romero, ocurrida en el mes de junio de 1923 en la capital de Aragón, y por cuya muerte fueron procesados Francisco Ascaso, Francisco Salamero, Juliana López y José Torres Escartín, entre otros los tres iiltimos fueron condenados a presidio; el primero se hálla en rebeldía.

En la madrugada del día 9 de enero de 1920 se produjo la famosa sublevación del cuartel del Carmen. La revista Nuevo Mundo, del 16 de aquel mes relata los sucesos del siguiente modo:

Cerca de las tres de la mañana del día 9 surgió en una de las calles principales de la ciudad un grupo de soldados de artillería armados de tercerolas y capitaneados por el agitador anarquista Angel Chueca.

Dirigiéndose el grupo al cuartel del Carmen, donde debió penetrar en combinación con soldados que prestaban el servicio de guard ia, d io muerte al of icial señor Bergés y al sargento señor Antón, que acudieron los primeros a reprimir la sedición, y trabó seguidamente lucha con las fuerzas leales, que, mandadas por los sargentos y cabos lograron, con la cooperación de la Guardia Civil llegada, desde que sonaron los primeros disparos, al lugar donde se desarrollaban los trágicos sucesos, dar muerte al anarquista que dirigía la sedición y sotocar el movimiento revolucionario.

Las consecuencias de aquel intento fueron muy dolorosas; el cabo Godoy y cinco soldados más fueron juzgados en consejo sumarísimo v fusilados al día siguiente. El estado de sitio se había declarado en la capital, mientras eran detenidos numerosos camaradas, entre ellos todos los presidentes de la organización obrera.

El pueblo, con su instinto humanista, alej6 de sí todo temor, y como para evitar que las condenas a la pena capital se multiplicasen hizo ostensible su protesta declarando la huelga general para solicitar la libertad de sus representantes. El capitán general, que no esperaba tal demostraci6n por parte del pueblo, dio la noticia de que pondría en libertad a los detenidos no acusados de haber participado en los sucesos, siempre y cuando los trabajadores diesen por terminado el paro general. El pueblo de Zaragoza desoy6 el consejo y contmuó en su actitud; al siguiente día circuló un manifiesto, suscrito por los presidentes detenidos, en el que se aconsejaba la vuelta al trabajo en ia seguridad de que no habría más ejecuciones y que ellos serían libertados.

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Los trabajadores desoyeron también el consejo de sus representantes aduciendo una razón incontrovertible:

<<Si la huelga la ha declarado el pueblo, sin que en ella hayan intervenido elementos representativos de él, al pueblo solamente corresponde, sin la coacción de nadie volver a la normalidad >>

Continuó, pues, el movimiento, séreno, enérgico sin desplantes. Los presidentes de los sindicatos fueron libertados horas después; sólo entonces los trabajadores, con la misma espontaneidad que habían ido a la humana gesta solidaria, determinaron darla por finida. En realidad, no hubo más ejecuciones capitales; meses más tarde algunos de los encartados en el proceso incoado-militares y paisanos-, hasta una veintena, fueron condenados a largos años de presidio. Hemos esperado que los sucesivos indultos y amnistías otorgados estos últimos años para los reos de delitos políticos alcanzarían a dichos camaradas. Para conseguirlo se han hecho grandes campañas, pero los Gobiernos han permanecldo sordos al clamor popular.

Seguiríamos relatando hechos de trascendencia social ocurridos en la región aragonesa y no terminaríamos nunca. Vamos pues a finalizar estas notas dando a conocer algo de lo que en él ordén de la cultura y la propaganda de ideas se ha realizado en las provincias de Aragón.

He mencionado nombres de personas cuya gran valía moral e intelectual ha sido reconocida por todos los anarquistas españoles. Oradores, conferenciantes, escritores, dedicaroh sus actividades a la propaganda de las ideas entre el pueblo por todos los medios a su alcance.

Me olvidaba de señalar una gran figura de nuestro movimiento: Ramón Acín, catedrático del Instituto de Huesca.

Acín editó en los años 1919-1920 en la capital altoaragonesa el periódico Floreal, de grata recordación. En los primeros años de mi ingreso en la organización obrera aparecía en Zaragoza Aurora Socral, semanario órgano de la Federación, que alcanzó una tirada media de 5.000 ejemplares. Vi allí las firmas de Jorge Gracia Mora, Joaquín Zuferri, Aguado y Anselmo Lorenzo, entre otros colaboradores. Hacia 1910 el Centro de Estudios Sociales fundó Cultura y Acción, pequeña hoja quincenal de la que fui director responsable; Canudo, Lacort, Guallarte, Domingo, Antonia Maymon y otros excelentes y cultos amigos formaban el grupo redactor. No puedo recordar los periódicos publicados en la región ni en la capital en los años que transcurren desde 1911 a 1918 ni tampoco los que vieron la luz antes de empezar este siglo. En 1918, Zenón Canudo y otros camaradas publican El Comunista excelente publicación semanal que pudo codearse dignamente con los mejores órganos obreros y libertarios de la época.

Por hacer la defensa y la apología de las víctimas y los hechos ocurridos en el cuartel del Carmen, la redacción de El Comunista fue procesada, y su director, Canudo, condenado a ocho años de presidio.

En 1921 la Federación Zaragozana funda su órgano en la prensa, Cultura y Acción-antes había salido Voluntad, dirigido por Torres TribA-, que luego pasa a ser órgano regional. Su primer director fui yo, luego Carbó y últimamente Arturo Parera.

Los actos culturales fueron siempre muy numerosos: mítines conferencias, lecturas comentadas, pues siempre existió algún organismo específicamente cultural adscrito a la oraanizaciAn nhrPra

EL MOVIMIENTO OBRERO ESPAÑOL

Entre los sindicatos que más se distinguieron en sus afanes culturales en los últimos tiempos merecen citarse los de la Madera y Alimentación.

También los grupos anarquistas Cultura, El Libertario y Vía Libre hicieron mucho por la educación del pueblo. Este último arupo fue el iniciador y organizador del Congreso celebrado en ~fadrid en la primavera de 1923.

En los últimos años a que vengo refiriéndome he conocido en Zaragoza elementos jóvenes de excepcional valía; mencionaré los nombres de Jesús Aldanondo, Fermín Auria, José Abanto, Valeriano San Agustín y Victoriano Gracia-estos dos venidos al campo obrero del partido republicano-; Juan Abella, Felipe Alaiz Justo Esparza, Francisco Mendoza, Cesáreo González, los hermanos Alfranca, los hermanos Sancho (curtidores) y Manuel Sancho, metalúrgico, Juan y Juliana López, los hermanos Auqué José Sanmartín, condenado por los sucesos del cuartel del Cármen, y otros muchos, cuyo nombre no recuerdo.

En Huesca, además de Acín, he conocido a Santiago Muñoz y Lorenzo Castán; en Calatayud, a Arturo Sanmartín, maestro de escuela, uno de los hombres más serios y capaces de nuestro movimiento, pero desconocido de la mayoría; en Alcañiz, a los hermanos Pascual- en Teruel a Pedro Civera y José Sánchez, y así sucesivamente otros valiosós elementos en todos los pueblos de la región.

Con tales hombres no es de extrañar que las organizaciones obreras llegasen a un grado superior de capacitación libertaria.

Las asambleas y congresos de la Federación Aragonesa-Aragón, Navarra y Rioja-han tenido excepcional importancia para nuestras ideas. Si en tiempos de la Internacional y de la Federación Regional de Trabajadores este pueblo simpatizó con las ideas colectivistas a pesar de que muchos militantes pertenecían al partido repúblicano en la época actual las masas obreras organizadas se adscriben sin reparos al ideal de emancipación integral preconizado por los anarquistas.

Como prueba de esta aseveración transcribo dos dictámenes aprobados unánimemente por los trabajadores de la región reunidos en Zaragoza en el verano de 1922. La organización regional contaba entonces con 32.000 federados.

Uno de dichos acuerdos se refiere a las ideas que deben informar a la organización y el otro, a las relaciones que debe sostener con los partidos políticos. Cuéntese que en las provincias de Aragón, Rioja y Navarra no existe otra organización sino la de la Confederación Nacional del Trabajo.

El dictamen sobre la primera cuestión dice así en síntesis:

Al Congreso:

Nada hay tan fácil de comprensión y de asimilación como las ideas anarquistas, que, dígase lo que se quiera en contrario son la ra20n de ser de las organizaciones integrantes de la Conféderación Nacional d el Traba jo d e Es paña.

Y, sin embargo, los propagandistas del sindicalismo parecen desconocer la mayor parte de esas ideas o creen inoportuno el propagarlas entre las masas obreras organizadas. La delicadeza de muchos propagandistas obreros, conocedores del ideal anarquista, no nos la explicamos. Todo ideal superior debe ser abiertamente propagado; lo que interesa es que los ideales no se

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eleven a la categoría de dogmas intangibles o absolutos- por lo demás! ellos deben propagarse allá donde haya un ser humano oprimldo u opresor. No olvidemos la frase de que <<el sindicalismo es un cuerpo del cual la anarquia debe ser el alma>>.

Si se hubiese propagado abiertamente el anarquismo en el seno de la Confederación Nacional del Trabajo, sobre todo en los ultimos años, no hubiéramos presenciado el triste espectáculo de ver cómo se desmoronaba estrepitosamente una fortaleza que casi todos consideramos inexpugnable. Y es que nosotros los propagandistas, habíamos olvidado yue por encima de todós los materialismos de la época estaban y deben estar las idealidades superiores. La idea de una convivencia futura justa e igualitaria fue suplantada en nuestras propagandas por ía idea de aumentar los salartos y disminuir la jornada de trabajo.

Se propagó más la idea de aumentar los salarios-que es tanto como dejar subsistente el régimen actual-que la idea de suprimir el salariado; ésta es la gran verdad.

Y por eso nuestro ejército, edusado algún tiempo para una lucha principalmente grosera y egoísta, no fue, en definitiva, ese ejército de combatientes de la revolución que planteara sus luchas en un plano elevado

Se gastó el tópico revolucionario por la propaganda de todos los odlos más o menos concentrados; hemos presentado a la revolución vestida de andrajos, hecha una furia y cargada de todos Ios atributos de la destrucción sistemática; por eso ha llegado un instante en que ha repugnado al pueblo la concepoión revolucionaria tan feamente expresada por la mayor parte de nuestros propagandistas.

Opinamos que a la revolución debe pintársela en su justo colorido, material y espiritual; la revolución es bella j altiva, ella sonríe siempre, y ninguno de sus esfuerzoS, por estridentes y dolorosos que parezcan, debe ser motivo para poner nuestros ner V105 de punta; el brazo que se arma en el odio de la inconssEencia formada al calor de propagandas violentas y sistemáticas, nó sera nunca ni podrá ser el brazo de la josticia.

En una palabra, un ejército, por más proletario que sea, educado en otros principios y otras ideas que no sean la expresión de la filosofía anarquista, no podrá hacer más que obra de destruccion; después de todo, ésa es la obra de todos los ejércitos que se sostienen al calor del privilegio.

El ejército de la revolución deberá destruir lo inservible, lo inutil y lo perjudicial; pero su obra sería incompleta y estéril si al realizar la destrucción del sistema y la sociedad del privilegio no estuviese preparado y capacitado para asentar las bases de la nueva vida.

Para hacer las cosas en grande hay que propagar grandes ideales, y para propagar estos ideales es preciso que se sientan y que se conozcan protundamente.

Afirmamos, por tanto, y proponemos: que se propague abiertamente y sin euf emismos, en la organización obrera y por doquler, el tdeal anarquista. Y que esta propaganda de ideas tenga preferencla sobre los mismos temas de organización y tácticas

Porque ni la organización será lo que debe ser, ni las tácticas de lucha directa serán una realidad si los hombres que han de formar esas organizaciones y emplear esas tácticas no son hombres conssfentes y edusados para la obra superior de la comprensión revolucionaria. Rechazamos todas las utopías y nos adelantamos

MANUEL BUENACASA

F1. MOVIMIENTO OBRERO ESPANOL 121

a contestar a los que nos crean excesivamente soñadores que, en este caso concreto de la propaganda y de la acción obrera, ésta hubiera sido más eficaz si aquélla se hubiese inspirado, en todo instante y por todos nuestros propagandistas, en los altos princirios de la anarquíab

E1 dictamen sobre el segtmdo extremo mencionado se expre

asi:

Que nuestras relaciones con los partidos políticos, conocidos sus propósitos y tomando como base las continuas traiciones a la verdadera causa del proletariado que se registran en la h2storia de los acontecimientos políticos que existieron hasta nuestros días, la mejor manera de conseguir nuestros fines es no tentendo ninguna clase de relaciones con ellos y desatendiendo sus cantos d e sirena partid istas.

Convencidos en la práctica de que cuantas internacionales existieron después de rota la primera, además de que no superaron, ni siquiera igualaron los principios de ésta, que aún slguen en pie para su realización; que la que 710 ha fracasado de wça manera rotunda en la hora más precisa de demostrar su internacionalismo y sus principEos revolucionarios, se pretende cimentarla sobre bases descaradame1lte parttdtstas que excluyen a quzen no piensa en determinada forma o, de lo contrario, le obltgan a someterse, estimamos que la única internacional admisible es aquella que, basada en los principios netamente revotucionarios dentro de la más estrista autonomía y federalismo, que eran la esencia de la primera es la única que puede dar satisfacción a las asp~raciones de núestra Confederación, y que entre las hoy existentes la única que por sus principios, determlnaciones, orientaczon y aspiraciones puede of recernos esa garantía es la de Berlín; a ella entendemos debemos pertenecer.

He aquí expuesto sintéticamente el pensamiento dominante entre los trabajadores de esta región. A través de todo cuanto se acaba de leer puede formarse juicio exacto de la evolución de las ideas del proletariado en el transcurso de los tiempos desde hace cuarenta años hasta hoy.

Por otra parte, hay que consignar que las demás regiones federadas de España se han conducido en los últimos tiempos de manera semejante a la región aragonesa en lo que afecta a la defensa de las ideas principios y tácticas de lucha.

Si decimos también que los partidos políticos están realmente partidos (!), bien podemos asegurar que, pese a todo y a todos -mal que hayamos de sufrir la oprobiosa imposición del silencio de algunos años-, nuestras posiciones entre las masas obreras no peligran. - .

EIIQ no significa, sin embargo, que hayamos de dormlr sobre el laurel de nuestras idealidades ni sobre el recuerdo de los buenos tiempos de lucha.

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FTS.IIRAS FIEMPI ARES OIIE cnsoCl 179

JOAQUIN COSTA

EI periodista Mariano de Cavia llamó a este hombre austero y tranquilo -aunque a veces rugía- <<el León de Graus>>. No sé cuanto habrán escrito sobre aquella figura egregia del republicanismo español mis buenos y llorados amigos Angel Samblancat y Felipe Alaiz, quienes tan bien le conocieron. Por no saberlo me decido a redactar lo que sigue, pues lo creo de interés.

A la salida de un mitin anarquista celebrado en 1906 en el teatro Pignatelli de Zaragoza se comentaba en uno de los muchos corrillos que se formaron en los pórticos del paseo de la Independencia la valiente exposición de los oradores: Solá y Ojeda de Sevilla. Uno de los del grupo, posiblemente republicano, dijo:

-Para arranques don Joaquín.

Y para probarlo el espontáneo informante refirió cómo el ilustre tribuno del pueblo, convenientemente armado, había ido en busca del director de El Diario de Zaragoza, en cuyas columnas se le había difamado insidiosamente a propósito del célebre asunto de la Solana, litigio por cuestiones de herencia en que actuaba como abogado el ilustre aragonés.

-Y os digo -terminó el narrador- que si el calumniador cobarde y ernbustero no hubiese huido, Costa le habría dado una

Conocí por primera vez a Costa, sólo de vista en un acto público celebrado en 1907 en el citado teatro zaragozano. Le vi por segunda y última vez más cerca, en su propia casa de Graus, dos días antes de su muerte, en 1911.

En ambos casos -[[exclamdown]]tan distintos!- me fue dado apreciar la grandeza de su inteligencia, de su visión profética y de sus ideas creadoras y también la reciedumbre del temple y rebeldía consciente dei insigne repúblico.

En el mitin de Pignatelli clamaba Costa con su majestuosa elocuencia, según su costumbre, contra los gobiernos de turno, taifa de vividores que nada han hecho, ni hacen ni harán por la prosperidad de España: repoblación forestal, encauzamiento de nuestros ríos y sus caudales, construcción de grandes embalses que viertan las aguas al secano, que espera ser fertilizado con el riego fecundante. Y la escuela y la despensa y la libertad, de todo lo cual carece nuestro pueblo.

La muchedumbre escuchaba silenciosa recogida y fervorosa al gran tribuno, cuando un sujeto, apostado en el agallinero>> del teatro empezó a toser de una manera ruidosa y rara, con ánimo manifiesto de perturbar el acto.

Don Joaquín comprendió que aquello iba a terminar mal; pero con inmutable serenidad continuó su magnífica peroración. El individuo del <<gallinero>> volvió a toser y entonces se dirigió otro oyente al perturbador y le dijo:

-[[exclamdown]]Que se calle ese tísico!

Costa, sin perder la calma, replicó:

[[exclamdown]]Compañeros! Si ese interruptor tiene que callar, todos de

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beríamos hacer lo mismo, porque casi todos los españoles pobres incluso él, padecemos de tisis. Ahora bien-continuó ya indignado-, vamos a terminar este acto y voy a deciros por qué. La Santa Madre Iglesia católica y romana nos dice que ama la libertad, pero no nos dice que la quiere exclusivamente para sus fieles servidores. [[exclamdown]]Y esto es indigno! lÇo neguemos a la Iglesia la libertad de manifestarse con toda pompa, como lo hace en estos momentos en un desfile procesional que invade con descaro las prmcipales calles de la ciudad. Pero la Iglesia no se conforma con ello y ordena a sus agentes provocadores que interrumpan esta pacífica asamblea. [[questiondown]]Hemos de responder a la provocación?

Miles de voces airadas contestaron: <<[[exclamdown]]Sí! [[exclamdown]]Todos a la callel>>

Así terminó Costa:

-Hágase vuestra voluntad, que por ser vuestra es también la mia. [[exclamdown]]A la calle!

Y a la calle se lanzó como un ciclón la multitud.

Ni que decir tiene: aunque bien encuadrada por la fuerza pública, quedó disuelta en un momento la procesión a garrotazos y a tlros.

Eran las cuatro de la tarde de un domingo otoñal. Acto seguido, la ]unta de autoridades declaraba el estado de guerra. Todas las actuaciones públicas de don Joaquín Costa eran pretexto para el acuartelamiento de tropas, <<como medida preventiva>>.

El proyecto de Maura <<contra el terrorismo>>, presentado al Parlamento en 1908, fue rechazado por los diputados después de escuchar el formidable alegato juridico pronunciado por <<el León de Graus>>, quien no era Darlamentario

Nos llegó la noticia un día de que la ya quebrantada salud de don Joaquin Costa había empeorado, hasta el extremo de temerse fatal desenlace.

La Federación Obrera de Zaragoza y el grupo <<Vía Libre>> me delegaron a Graus con la misión de visitar al ilustre patricio

En cuanto anuncié a su herrr.ana. en representación de quién acudía, me introdujo en la habitación del enfermo. Encontrábanse en la estancia seis personas, solamente tres de las cuales me eran conocidas. Juan Jimeno Rodrigo, Alvaro de Albornoz y Basilio Paraíso. Los dos primeros eran representantes en Cortes de los partidos republicanos de la capital aragonesa, y el último capitán de industria, pues si bien se llamaba republicano se le habia acusado, cuando fue presidente de las Cámaras de Co;nercio de España, de haberse vendido a la Monarquía a raíz de una huelga proyectada contra los impuestos del ministro Villaverde, huelga que hubiera podido acabar con el régimen si se hubiese declarado. El caso es que Costa detestaba a don Basilio. Albornoz debió de hablar de mí al oído de don Joaquín, quien me sonrió, y, como queriendo aludir a la clase trabajadora, dijo con voz apenas perceptible:

-Estos, los obreros emancipados, son los únicos que r.unca enganan.

El enfermo parecía sentir el deseo de expresar algo más, pero quedó postrado y no pudo. Al siguiente día volví al domicilio del paciente. Su hermana me dijo que le parecía que iba mejor lo cual me indujo a regresar a Zaragoza.

Mientras yo viajaba Costa se moría. Y se murió aquel día. Pero antes de emprender su último viaje quiso decir lo que sentía. Y lo dijo sin rodeos.

FIGURAS EJEMPLARES QUE CONOCI

Lo dicho por don Joaquín en su lecho de muerte pudo leerse en El Imparcial de Madrid, en una crónica titulada <<Los zarpazos del León de Graus>> del que era autor el ilustre cronista aragonés Mariano de Cavia, testigo de las escenas que quedan relatadas.

Los zarpazos del león moribundo fueron los más severos apóstrofes que un hombre puede lanzar contra los aprovechadores de la política -con alusiones direcas a varios de los reunidos en torno del enfermo-, contra cuantos, apelando a un ideal, sólo piensan en su medro personal, en escalar puestos y en ocupar cargos.., sin preocuparse de la triste situación del pueblo:

-Con gentes así no se va a ninguna parte. [[questiondown]]Cómo instaurar una verdaaera democracia republicana que.termine con el caciquismo que arruina a España, cuando aquí mismo, tan cerca de mí, hay caciques que, para verguenza de todos, osan llamarse republicanos?

Y la voz del tribuno se extinguió con su último aliento.

La muerte de Costa produjo enorme consternación en toda la Península Ibérica. Sus adversarios de la víspera-el Gobierno español el primero-hubieron de decir públicamente que España acababa de perder el más ilustre de sus hijos.

El Consejo de Ministros se reunió expresamente para decretar que los restos mortales del gran desaparecido reposaran en el Panteón de Hombres Ilustres.

El decreto fue anulado por el pueblo aragonés. He aquí lo ocurrido:

El Gobierno había dado instrucciones para que el fúnebre convoy tomase el rumbo de Madrid sin detenerse en Zaragoza. A1 enterarse de ello, una inmensa multitud invadió la estación del Arrabal (blorte), detuvo el tren y desenganchó el furgón donde don Joaquín se encontraba de cuerpo presente.

La fuerza pública quiso hacer de las suyas; pero percatado el gobernador de Zaragoza del mal sesgo que tomaba el asunto, creyó poder calmar los ánimos. Subió a un banco y pronunció las Siguientes palabras:

-[[exclamdown]]Aragoneses! El Gobierno de Su Majestad, deseoso de honrar los grandes méritos y los servicios prestados a la Patria por don Joaquín Costa ha decidido que los restos mortales de vuestro insigne paisanó reposen en el Panteón de Hombres Ilustres.

Una voz estentórea interrumpió al orador:

-En ese Panteón duermen más granujas que personas decentes. Los despojos mortales de Costa reposarán en Zaragoza, donde construiremos un monumento exclusivamente para él. Tal es nues tra voluntad.

Un clamor unánime aprobó lo expresado por el tribuno improvisado.

El Gobierno, informado por telégrafo de lo ocurrido, terminó por ceder

Entonces sacarnos entre varios el féretro del furgón, y a hombros de trabajadores lo condujimos al gran Salón de la Lonja donde quedó expuesto el cadáver, ante el cual desfiló la población, silenciosa, durante tres días.

Cuando se estaba organizando la manifestación que debía acompañar al cadáver hasta Torrero, fuimos sorprendidos por la llegada de varios ministros, entre ellos Gasset, que a todo trance que

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182 MANUEL BUENACASA

rían ocupar la presidencia del duelo. Les hicimos saber que si querian formar en la comitiva eran muy libres de hacerlo, pero nada mas. <<Aquí no preside nadie sino el pueblo>>, les dijimos. Y en efecto: todas las representaciones de España allí presentes hubieron de confundirse con aquella muchedumbre, recogida en su dolor, y echar a andar a remolque de ella. Don Tomás hermano de don Joaquín, fue empujado hacia atrás, pues era conócido como reaccionario.

En realidad integraban la cabeza de la manifestación-al fin también presidencia- los cinco mil trabajadores entonces asociados a la Federación Obrera Zaragozana. Y detrás todo tm pueblo, el pueblo español representado por incontables delega

Se decía al hablar de Costa que siempre que realizaba un simple viaje a cualquier población importante las tropas eran acuarteladas porque la presencia en sí de aquel hombre significaba segun el criterio de las autoridades, excitación a la revuelta ncluso con motivo de su entierro se ordenó el acuartelamiento de todas las guarniciones de la quinta región militar.

No dlre que don Joaquín fuese anarquista, pero sí que el anarquismo altoaragonés, que lantos hombres de valer ha dado al Movimlento Libertario y a la C. N. T., se inspiró en las doctrinas y en la conducta ejemplar de Costa y siempre estuvo compenetrado con los anhelos manumisores de aquel gran servidor del

Por considerarle como uno de los mejores defensores con que conto la clase obrera de avanzada, he creído un deber rendirle aqui el merecido homenaje.

MANUEL BUENACASA

FIGURAS EJEMPLARES OUE CONOC1 183

RAMON ACIN

Otro gran amigo del pueblo, y, por añadidura, compañero. Cuando alguno de sus amigos acudía a Barcelona allá por los años 1916 a 1918, siempre se me decía lo mismo: <<Con las ganas que tiene de conocerte personalmente.>> Más grandes debían ser las mías que las suyas, puesto que fui el primero en tomar el tren para Huesca después de anunciarle mi visita.

A mi llegada hácía unas horas que había recibido mi carta.

Para dar cuanto antes con él, fui a esperarle a la puerta del Instituto Oscense, del que Acín era profesor. Apenas le vi salir me precipité hacia su encuentro.

-[[questiondown]]Eres Acín?

-El mismo.

Nos abrazamos, hasta casi estrujarnos, mientras Ramón me decía:

-Manolico: eres un tío; ya era hora de que te viera. Vamos a ver a la gente que se alegrará de conocerte.

En un pequeño bar de aspecto muy popular se encontraban cinco o seis compañeros de Ramón tomando el aperitivo.

-Aquí lo tenéis-dijo~. Puesto que es la hora de comer, ya nos encontraremos más tarde.

No habíamos terminado la comida, cuando comenzaron a llegar hasta unos veinte compañeros que en obsequio del forastero habían resuelto no ir al trabajo aquella tarde.

Siempre he recordado con emoción aquel paseo de cuatro o cinco horas invertidas en amigable conversación. Hube por mi parte de satisfacer la curiosidad de aquellos hombres que no cesaban de interrogarme, principalmente sobre las luchas sociales de Cataluña motivo de anhelanl:e atención de España entera. El más ávidó de todos era Acín, pues no me dejaba respirar.

Por lo que él dijo y presentí a mi vez en aquellas conversaciones, me percaté enseguida del influjo moral y espiritual de Ramón en Huesca y su provincia. Era el compañero querido y admirado por todo el pueblo. Muy grande y privilegiada su inteligencia y muy extensa su cultura, pero resaltaba mucho mas aun su modestia y su bravura. Lo que más admiraban en él quienes le conocían, que eran muchos, era su valor personal, su desprendimiento, su sencillez y su temple tranquilo.

-Tu conducta-le decían los amigos-te costará por lo menos la pérdida de tu cátedra en el Instituto. [[questiondown]]Qué te sucederá después?

-[[questiondown]]Y qué queréis que haga un hombre a quien no arredra el trabajo? Pues trabajar como vosotros. No somos los servidores del Estado los que mejor servimos al pueblo; más bien es todo lo contrario.

Después de esta entrevista. Acín me demostró su estima yendo a verme a Barcelona y a Zaragoza cuando sus muchas ocupaciones se lo permitían. Incluso hizo un viaje exprofeso para visitarme en la cárcel de Barcelona a mediados del año 1919.

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[[questiondown]]Por qué no dedicar un recuerdo a Ftoreal, periódico de Huesca que fundado y animado por Acín contaba entre los mejores del Movimiento Libertario Español, y a la sección <<Florecicas>> por él redactada y que constituía un deleite para los lectores de aquella slmpática publicación?

Huesca envió a Ramón Acín como delegado al Congreso celebrado en el teatro de la Comedia de Madrid el año 1919.

La última vez que le vi fue en la ciudad altoaragonesa, con motivo de un mitin pro presos celebrado el 12 de marzo de 1923 o sea, dos días después de haber sido asesinados en Barcelona Salvador Segui y Francisco ComflR

Me acompañaba en aquella gira de propaganda en cahdad d orador el compañero Bruno Lladó de Sabadell.

Llegados a Huesca, a la salida de la estación nos sorprendió la presencia de una gran multitud que nos esperaba con an

[[questiondown]]Qué había ocurrido que justificase tal concentración?

Pronto salimos de dudas. Cuando Acín pudo acercarse a nosotros nos expuso la situación.

-Ya sabéis que a causa de la muerte del <<Noi>> y de Comas declaramos la huelga general. Ahora tenemos que decidir si el acto organizado para hoy ha de celebrarse o suspenderse.

Mientras Acín nos lo decía lloraba, como muchos de los que le rodeaban.

Lladó, llorando también, pues quería a Seguí entrañablemente respondió que él no podría hablar en el mitin, aunque no sé oponia a su celebración. Opiné por mi parte que el mitin debía celebrarse, opinión enseguida aceptada por Ramón y por todos los demas.

La manifestación se puso en marcha hacia el teatro. Su silenC10 resultaba impresionante. A los pocos minutos el local auedó abarrotado.

FIGURAS EJEIstPLARES QUE CONOCI 1RS

Así, pues, llegado que fue mi turno hablé de Seguí y me expresé con la indignación que el caso requería, y la apiñada concurrencia escuchó recogida, aunque indignada, mi modesto discurso.

Terminado aquel entusiástico acto, ei gobernador civil nos invitó a su despacho para felicitarnos y congratularse del <<orden perfecto>> con que el mitin se había desarrollado.

Hombre risueño, muy servicial, afable y bondadoso, todo el mundo sabía que Acín no tenía un solo enemigo personal. Sin embargo fue asesinado fríamente en 1936 por los fascistas quienes no pódían perdonarle su condición de hombre del pueblo ni la amistad que le unió a Fermín Galán y demás participantes en la sublevación de Jaca. Pacífico por temperamento, Acín conspiraba por la libertad de España, en lo cual no hay contradicción. Pero no hay compasión para los más leales servidores de la Humanidad: entienden sus enemigos que hay que eliminarlos como sea.

Siempre ha sido así; y como el culto y serlsible Ramón Acín no podía constituir excención. Io mntnrnn

Antes de comenzar el acto, el delegado gubernativo manifestó que podía celebrarse, mas con la expresa condición de que no se hablara de la muerte de Seguí

Acín iba a replicar, pero le hice una seña y dijo por fin al policia:

-Nos sometemos a la decisión del gobernador

Pero el pueblo se opuso a esa decisión.

-Ramón-le dije al oído-, habla lo que quieras, pero deja lo concerniente al <<Noi>> para mí.

Pronto me cercioré de la intención del representante de la autoridad: pretendía suspender el mitin. Acín tomó la palabra.

Conforme a lo convenido habló extensamente y con atractiva finura. Se refirió a nuestros presos y a las injusticias que cometen las clases dirigentes. Lo mismo que Costa, combatió el caciquismo económico, moral y político. (Alusión al célebre Bescós, cacique maximo de la región y arepublicano>> por más señas.) Unas simples frases algo aceradas de Acín sobre esto bastaron para que el delegado gubernativo le llamase al orden; pero el pueblo disouesto a todo. DroteRtfi rnnfrq

todo, protest6 coñtra la imposiCiÓn y exigió del presidenDteuedtedeg.l acto no permitiera las interrupciones del delegado de la autoridad

El discurso de Acín, magnífico en todos sus aspectos, caldeó el ambiente como raras veces lo he presenciado. El público adivinó que el orador se había esforzado en facilitar mi tarea y lo había conseguido.

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222

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RANTTAC.() I[[questiondown]]AM~N Y CAJAL

MANUEL BUENACASA 1 F}GURAS EJEMPLARES O[tE CONOCT 223

Cultura y Acción, portavoz del grupo del mismo nombre, aparece en Zaragoza a mediados de 1910. El periódico, que años más tarde fue el órgano de la Regional de Aragón, Rioja y Navarra, lo distribuíamos gratuitamente y colaboraban en el misrno los más destacados elementos del anarquismo aragonés, entre ellos los hermanos José y Angel Chueca. Este último muerto con motivo de los sucesos del cuartel del Carmen años más tarde. He leído carta de Anselmo Lorenzo felicitando a José por sus escritos. Un día pregunté a José:

-[[questiondown]]Qué te parece si escribiera a Cajal pidiéndole colaboración para Cultura v Acciórç?

Me contestó que seguramente don Santiago ni me respondería, a causa del mucho trabajo y responsabilidades que sobre él pesaban.

No queriendo darme por vencido, tuve la audacia de escribir al

- gran histólogo. Con mi carta Cajal recibió un ejemplar de Cultura

r + Acción en el que publicábamos la reproducción de un artículo

l l suyo titulado <<La sociedad del porvenir>>. La <<cosa>> debió impre

* L sionarle, pues a los pocos días nos escribió más o menos lo si

guiente:

<<A4uy señores míos: Recibí su cariñosa carta y un ejemplar det periódico que ustedes publican.

Mis muchas ocupaciones me impiden de momento colaborar en la pzlblicación de ustedes, a la que deseo larga vida. Si más tarde puedo, procuraré complacerles enviándoles algún artículo original.

Saluda a ustedes atentamente

Santiago RAMON Y CAJAL

[[exclamdown]]Gran importancia me daba enarbolando aquella carta como un trofeo! Hasta el 25 de enero de 1939 conservé el preciado tesoro. En la misma carpeta conservaba cartas y escritos de Sebastián Faure, Federico Urales, Joaquín Dicenta-autorizándome a publicar su novela Los bárbaros en Solidaridad Obrera como folletón-, de Valeriano Orobón Fernandez, de Angel Samblancat, quien me había dado un prólogo en 1919 para mi libro La Rusia roja, que debía publicarse por entonces. De Juan Peiró Han Ryner, Angel Pestaña, Panait Istrati, Francisco Ascaso, Alberto Ghiraldo Paulino Marbá, José Prat León Jouhaux-el de la buena épocá-, Nettlau, etc., y otros múchos documentos de inestirnable valor. Y mi modesta y selecta bibloteca, tan penosamente adquirida.

Los falangistas me arrebataron todo aquel tesoro, [[exclamdown]]mi mayor fortuna! En cuánta estima se tendrían ahora aquellas cartas escritas de puño y letra de Ramón y Cajal. Guardé durante casi treinta años sus dos cartas a Cultura y Acción por haber sido yo quien las recibí en 1910.

Aunque le volvimos a escribir, no obtuvimos respuesta, sin que insistiéramos por nuestra parte, por no querer distraerle de sus trabajos científicos y de erudición.

Pasó el tiempo -catorce años-, pero don Santiago no nos hs~hía alvidada. camo vov a demostrar a continuación.

En 1924 ó 1925-algunos de mis lectores lo recordarán mejor que yo-, ciertos deberes, entonces considerados ineludibles, me obligaron a visitar a don Santiago. Se trataba de una visita muy partisular, por el momento ni oficiosa ni oficial.

La única persona al corriente del aasunto>> motivo de la visita era Tomás de la Llave, expulsado del ejército en 1917 por sus actividades conspirativas y residente a la sazón en Madrid.

Tanto Tomás como yo nos habíamos comprometido a que la gestión cerca de Cajal no fuera conocida por nadie, [[exclamdown]]ni siquiera por la C. N. T., en cuyas filas militábamos activamente ambos!

Socialistas, republicanos y cenetistas conspiraban <<oficialmente>> entonces contra la dictadura de Primo de Rivera y contra la Monarquía.

De la Llave, conspirador nato y hombre muy resuelto, <<trabajaba>> por su cuenta cerca de un grupo de oficiales jóvenes que, en rebeldía contra el dictador, estaban dispuestos a derrocarle y a proclamar la República federal en España si la C. N. T. se avenía a ello.

-Estoy muy de acuerdo con esos muchachos-me decía Tomás-y tengo ia convicción de que, entre tanto conspirador como corre por Madrid, son los íínicos capaces de hacer algo serio. No confían en nadie sino en la Confederación; en cambio, nuestro Comité Nacional desestima la importancia de la obra que esos jóvenes pueden realizar en momento oportuno. De política no entiendo ni jota, y tal vez por esto han dado el encargo de buscar los hombres que han de constituir un gobierno republicano, que entrará en funciones en cuanto nuestros amigos <<uniformados>> den el golpe de gracia al régimen que padecemos. Por ahora y para ellos, la Confederación somos sólo na-sotros dos. Vamos a trabajar por la Organización sin consultarla. En todo caso, si las cosas se presentan bien, ya la informaremos <<a la hora de la verdad>>. Yo me voy a cuidar de la designación de los miembros del gobierno republicano. Tú te encargarás de encontrar la persona que ha de presidir la República: don Santiago Ramón y Cajal.

-Basta-interrumpí a Tomás-. El lunes le visitaré.

Ce:ebrarnos aquella conversación en Barcelona. De la Llave, gran amigo de la libertad, fue reintegrado al ejército con el grado de comandante al proclamarse la República en 1931 y murió en ei frente de Madrid durante nuestra guerra civil.

Era todo un hombre y muy quijote. Tal vez por esto algunas medianías de Madrid lo consideraban loco e inapto para ciertas misiones <<serias>>.

Tomás previno a Cajal, sin decirle el obieto de mi visita. <<Se trata-le dijo-de un componente de la (;. N. T., de un maño que se escribió con usted hace algunos años y desea conocerle y saludarle personalmente.>>

Se verific6 mi entrevista-la primera-con don Santiago en un pequeño café madrileño situado no muy lejos del Ateneo.

224

Cuando penetré en la sala, con la emoción que es de suponer, vi en la penumbra al gran hombre con el cual iba a conversar. Se encontraba sentado y acodado a una mesa leyendo un periódico. En el local no había más que el y un compañero llamado Francisco. Me acerqué al sabio, que no había notado mi presencia, y le saludé:

-Buenas tardes, don Santiago.

El hombre levantó muy pausadamente la cabeza me miró con atención, un tanto fruncido el ceño, y me respondió:

-Buenas tardes. [[questiondown]]Qué desea?

-Deseo saludarle de parte de los amigos de Zaragoza, en nombre de los cuales escribí a usted hace bastantes años pidiéndole colaboración para Cultura v Acción.

-[[exclamdown]]Ah, sí, ya recuerdo!

De pronto Cajal, todo amabilidad, hasta me tuteó:

-[[questiondown]]Acaso eres el compañero de quien me habló Tomás de la Llave ayer?

-Sí, señor, el mismo.

-Siéntate a mi lado y háblame de los amigos de Zaragoza y de lo que quieras. Os he recordado muchas veces. [[questiondown]]Sabes algo de Pedro? Hace mucho tiempo que no tengo noticias suyas. (Pe dro era su hermano, catedrático en la Universidad aragonesa.) [[questiondown]]Qué deseas tomar?

-Café.

-Sirve café-dijo don Santiago dirigiéndose al camarero.

-Vi a su hermano la última vez que estuve en Zaragoza, hace dos semanas, se encuentra bien. Ahora vivo en Barcelona- el año pasado trabajé en Madrid.

-[[questiondown]]Cuál es tu profesión?

-Carpintero ebanista.

-Buen oficio.

-Todas las profesiones útiles son buenas.

-Tienes razón, maño; asi opino yo. [[questiondown]]Y qué has venido a hacer a Madrid?

-Pues mire usted, don Santiago mi viaje a la capital tiene por objeto saludar a usted y hablarlé de algo muy interesante.

Cajal frunció de nuevo el ceño.

-[[questiondown]]Es verdaderamente interesante lo que me quieres decir?

-Si, señor.

-Supongo que no me hablarás de politica.

Quedé un poco azorado y no pude responder con la serenidad y la prontitud deseada; no obstante, me repuse y le contesté:

-No y si, como usted quiera, don Santiago.

-Quiero ignorar cuanto tenga relación con la política, pues me desagrada.

-A mi también, pero, [[exclamdown]]qué quiere usted!, hay ocasiones en que el buen pueblo impone a sus servidores ciertos deberes.

-No te comprendo bien.

-Me explicaré si usted tiene la bondad de escucharme.

-Habla sin reparos.

-Creo yo que entre un régimen de dictadura y uno liberal entre una monarquia reaccionaria, antidemocrática y centralistá y una República federal, libertaria y social...

-Ya comprendo adonde vas a parar; prefiero la libertad a la autoridad y la República federal a la Monarquia que sufre España. [[questiondown]]Es lo que querías saber de mí?

UANUEL BUENACASA

775

FIGURAS EJEMPLARES QUE CONOCI

-Esto ya lo sabía, don Santiago; pero no sé cómo decirle que deseo algo más de usted.

-Dime lo que deseas. Si me es posible complacerte, lo haré con mucho gusto.

La afectuosa cordialidad de mi ilustre interlocutor me animó a formular sin rodeos la pregunta:

-[[questiondown]]Aceptaria usted la presidencia de esa República federal de que hablamos si la Confederación Nacional del Trabajo se lo pidiese?

Ante tal acometida, Cajal, atónito, respondió secamente:

-[[exclamdown]]No, ni hablar de eso!

-Pero don Santiago...

-He iicho que no.

Cerciorado don Ramón de que su negativa rotunda me había desconcertado, continuó en tono más amable:

-Comprendo tu pena, sobre todo porque la C. N. T. está animada de buenas interciones.

-Don Santiago: [[exclamdown]]nadie dijo jamás <<no>> a la C. N. T.!

-Eso ya lo sé.

Cajal consultó el reloj, llamó al camarero y pagó el importe de las consumiciones. El gran hombre, de cuya bondad había abusado durante más de una hora, me insinuó con afecto el término de nuestra entrevista. Ya de pie ambos, me dijo:

-Es hora de volver a mis ocupaciones. Si vuelves a Madrid, será para mí un placer volver a verte. Tu trato es muy agradable.

-Muchas gracias por su amabilidad. Le prometo que volveré para insistir sobre lo mismo. No se enfade usted. Si en los dominios de la ciencia Ramón y Cajal presta los más grandes servicios a la humanidad, también le necesita con urgencia la España oprimida.

-Sirvo a España como mejor puedo.

-No lo ignoro, don Santiago; permita usted que estreche su mano y me despida de usted.

Nos estrechamos con emoción.

Antes de separarnos manifesté a don Santiago que, aparte Tomás, nadie conocia nuestra entrevista y nadie lo sabria hasta la proclamación de la República en España.

-Muy bien. [[exclamdown]]Ojalá sea asi!

-Consérvese usted bien y hasta la vista.

-[[exclamdown]]Adiós, maño!

-Tal fue, en sintesis, mi primera conversación con el eminente histólogo y gran español don Santiago Ramón y Cajal.

Tomás de la Llave me esperaba impaciente en lugar convenido.

-[[questiondown]]Se puede saber cómo ha respondido a nuestra proposición el futuro presidente?

-Por la negativa.

-No lo creo.

-Pues debes creerlo. Aunque me parece haber cumplido bien mi misión, no he logrado convencerle. Es hombre muy entero. Al despedirnos le he dicho que volveria a visitarle para hablarle de lo mismo. He sacado la impresión de que el <<no>> de hoy puede ser un <<si>> mañana.

!

226

-[[questiondown]]Crees tú que Cajal cederá?

-[[questiondown]]Y por qué no? Le he tocado el punto flaco. Don Santiago siente cierta debilidad por la C. N. T Abrigo la esperanza de que al fin cederá si se hacen bien las c~sas

Explicados a Tomás todos los detalles de mi entrevista con CaJal, pasamos a otro asunto.

-[[questiondown]]Qué me dices ahora de tu gobierno republicano?

-Que lo formaré antes de quincé días; que no conocen a los futuros ministros, exceptuando a uno, sino en sus casas; y, por fin, que aparte Barriobero, ninguno de ellos pertenece a partido político.

-Ya sabes que a don Eduardo se le ha ofrecido el Ministerio de Justicia por parte de quienes, como tú, andan en busca de ministros para <<el otro gobierno>>.

-Ya lo sé, pues rne ha informado el propio Barriobero, quien me ha dicho cuán lastimosos resultan los tratos de la C. N. T. con esa gente a sabiendas de que el verdadero pueblo es enemigo de políticos advenedizos.

-En realidad no es la C. 51. T., sino su Comité Nacional, quien se ha comprometido. Barriobero cree que todos esos conspiradores de opereta terminarán mal.

-Asi pienso yo también. Todo el mundo sabe quiénes son y es natural que en cuanto el dictador quiera los anulará y, como de costumbre, pagarán Justos por pecadores.

Después del diálogo que acabo de transcribir hablamos un buen rato sobre nuestra posición y particular conducta como anarquistas.

Considerarse tales y andar en tratos con políticos y militares con vistas a derrocar un gobierno para sustituirlo por otro no concuerda muy bien con nuestras ideas.

-Tomas cortó por lo sano:

-Si tienes escrúpulos de conciencia, déjame solo, que yo me cuidaré de todo. Lo que me interesa a mí es la revolución. Calcula las consecuencias si los ho~ aliados con la C. N. T. se rajan-como me temo- a la hora de la verdad y conseguimos nosotros el fin que nos hemos propuesto. [[questiondown]]Has pensado bien en todo esto?

-Sí, Tomás, cuenta conmigo. Como hemos convenido, si no me ordenas lo contrario, volveré a Madrid para hablar con Caial.

Y volví unas semanas más tarde. De la Llave había conseguido <<en firme >>la formación de un gobierno republicano-sin políticos-. Un <<gobierno fuerte>>-palabras de Tomás-con bastante autoridad moral para aplastar toda reslstencia antirrepublicana y antiobrera. Aquella misma tarde fui a ver a don Santiago.

Me recibió con mayor cordialidad si cabe que la primera vez. La entrevista fue algo más breve y <<provechosa>> que la anterior. Inquirió noticias sobre la situación y yo le comuniqué las que sabia. Al decirle que los ministros del futuro gobierno republicano no eran hombres de partido, ni políticos profesionales sino simples obreros, técnicos e intelectuales, sin otra ambición que la de servir al pueblo, Cajal sonrió con simpatía, pero no dijo nada. Me pareció que su silencio significaba aprobación. Le diie.

FICURAS EJEMPLARES QUE CONOCI 227

entre otras cosas, que en la Sociedad de Naciones casi todos los delegados de los países democráticos de Europa y la mayoría de los sudamericanos se encontraban bien dispuestos a reconocer la República española. Este reconocimiento -añadí- sería seguro si Ramón y Cajal aceptase el encargo de presidir nuestra República.

-Te dije qlle no y lo repito. Yo no estoy hecho para presidir ninguna República ni ningún Estado. Debo dedicar todo mi tiempo al laboratorio y nada más.

Ni así quise darme por vencido. Comprendiendo que era inútil insistir porque ningún razonamiento político era suficiente para convencer a Cajal, prescindí de los respetos debidos al hombre íntegro y leal, le pedí perdón y le anuncié mi decisión:

-Escúcheme, don Santiago: Si la República es proclamada, la nuestra, usted será su presidente, por lo menos hasta que haya sido reconocida en el exterior. Más tarde ya hablaremos pero por de pronto será como yo le digo, pues no puede ser dé otra manera.

--He dicho que no y que no será.

-Ya lo veremos. Cajal no puede defraudar al pueblo español en esta ocasión. A la hora de la verdad, si esa llega, no seré sólo yo quien venga a buscarle para lo que le he dicho. Y nada de protocolos. El Presidente de la República se instalará en su laboratorid o donde él quiera. [[questiondown]]Qué me contesta usted?

-[[exclamdown]]Que no!

-El pueblo dice que sí.

Visiblemente turbado por mis maneras incorrectas, el gran español y más glorioso de nuestros hombres de ciencia se puso en pie y con la gentileza cariñosa de la primera vez se despidió de mí para volver a su trabajo:

-Maño, lú prometes mucho. Eres un tozudo como yo. Esa tozudez te puede costar caro.

-Tal vez.

-Por si acaso, ten cuidado en el mundo hay siernpre alquien que quiere mal a las personás de bien. Te digo lo del primer día: vuelve cuando quieras. Eres un poco atrevido, inocente y buen chico. Abracémonos y [[exclamdown]]hasta otra, maño!

En la calle me desahogué con lágrimas. La bondad de Cajal, su grandeza de alma y mi conducta para con él provocaron esa fuerte emoción. Cuando me encontré con Tomás le solté a bocaJarro:

-Don Santiago será presidente de la República.

-[[questiondown]]Le has convencido al fin?

-No, pero es igual; en el momento oportuno ocupará su puesto.

Después de explicarle en detalle lo que fue la conversación sostenida con el sabio, me despedí de Tomás de la Llave y regresé a R>rc~?lnns

A los primeros de junio recibí de la capital las siguientes lineas.

<<Querido hermano: Puesto que me dices que madre ha empeorado, mañana iré a verla. No me esperes en la estación, pues llegaré en automóvil.-MARGARITA.>>

Al día siguiente llegó Tomás a Barcelona en el expreso de Madrid. Apenas nos encontramos. me comunicd una noticia des

I

228 UANt EI, BUENACASA

agradable. Un joven oficial, amigo v colaborador de él, había matado de un tiro a un coronel en el Casino Militar.

-La actitud provocativa de aquel jefe, viniese o no a cuento alabar al dictador, originó el drama. Y el caso es que-me dijo- el general Weyler defiende al muchacho, lo que es buena señal.

-Supongo-comenté-que el hecho habrá despertado ciertas sospechas entre las autoridades del régimen.

-Esas sospechas existen, pero no por lo que a nuestra acción concierne. Nuestros jóvenes aliados, pese a lo ocurrido se muestran más prudentes v serenos que nunca. Al agresor nó le ocurrirá nada, pues <<el miedo guarda la viña>>. De todas maneras, disponte a venir a Madrid por si tu presencia fuese necesaria.

Durante dos horas y media, Tomás v yo concretamos sobre la conducta que convenía observar. Aquella misma tarde, se visitó a varios militares de la guarnición de Barcelona y por la noche egresó a Madrid.

Continuó comunicándome sus impresiones, siempre optimistas sobre el curso de los acontecimientos. Nuestra correspondenciá no sc interrumpió hasta el 24 de aquel mes de junio en que recibí el siguiente telegrama: <<Ayer enterramos a Margarita. Estov desconsolada.-CECILIA.>>

La fatal noticia era ya conocida en las redacciones de los per iódicos de Barcelona, antes de que yo recibiera el telegrama. Eduardo San luan, redactor de El Diluvio me puso al corriente de lo acaecido en Madrid: del fracaso de los conspiradores políticos.

De ridículo cubrió a todos ellos lo que se dio en llamar la <<Sanjuanada>> y su fracaso acarreó el nuestro.

La prensa sensacionalista dio cuenta, con pelos y señales, del fiasco de aquelia conspiración. Ni se omitieron los nombres de los comprometidos, en su mavor parte ministrabies o ministros en ciernes. Todo para reaoci jo del dictador.

Los periódicos dedicaron mención especial a un detenido: nada menos que el delegado del Comité Nacional de la C. N. T. Los policías lo condujeron hasta Asturias, donde residía el Comité y se ingeniaron de tal manera que convencieron al preso de que las autoridades conocían hasta en sus mínimos detalles todo el andamiaje de la conspiración. E insistieron con tal arte que el detenido cantó como un pajarito. [[exclamdown]]Santa inocencia! Si no recuerdo mal, aquel buen compañero se apellidaba Quílez y procedía de Levante.

Lo más lamentable de aquellos sucesos de la <<Noche de San Juan>> fue que las imprudencias v ligerezas de alg.mos de los encartados dieron pie a las autoridades para desencadenar una represión casi exclusivamente contra los hombres de la C. N. T. Los detenidos, entre ellos Tomás de la Llave y el autor de estas líneas, se contaron por millares en toda España.

Por fortuna no sufrió detención ninguno de los <<ministros>> de (nues.ra>> R.trública federal. La razón, aunque pueda suscitar risa, era muy sencilla: Tomás de la Llave había <<constituido>> un gobierno cuyos componentes nadie conocía, excepto él mismo, entraría en funciones-como Cajal-a <<la hora de la verdad>>.

Mis largas temporadas de cárcel durante la época de la dictadura de Primo de Rivera y de mi obligado exilio me impidieron ver de nuevo a don Santiago Ramón y Cajal hasta unos meses antes de su muerte. La <<Sanjuanada>> y sus tristes consecuencias habían disgustado mucho al prócer. <<Ya sospechaba yo-dijo al

FIGURAS EJEMPLARES QUE CONOCI 229

doctor Rubio-que esos republicanos de opereta no harían nada bueno. Lo ocurrido me causa mucha pena.>>

Cuando fui a verle por última vez me acompañaban Valeriano Orobón Fernández y el doctor Rubio, muy amigo de Cajal y de la C. N. T.

Don Santiago conocía a Orobón y pude apreciar que estos dos seres excepcionales se entendían a maravilla.

Aquella tarde se habló de todo, principalmente del <<Sistema republicano>>. Cajal nos dijo:

-[[questiondown]]No os parece que esta República se parece mucho por los métodos que emplea, a la Monarquía que ei pueblo español derribó el 14 de abril de 1931?

Todos asentimos, y empalmó:

-Este gobierno republicano es incapaz de resolver ninguno de los problemas que se le han planteado. Al paso que van las cosas, no sé cómo terminará todo esto. En conclusión: si vosotros los obreros, no acertais a poner remedio al mal, vislumbro para muy pronto una catástrofe, otra dictadura acaso peor que la de Primo de Rivera. Y perdonad que os deje tan pronto la obligación es antes que la devoción; ya sé que vosotros tenéis también mucho trabajo. [[exclamdown]]Adiós, amigos!

Y... así terminó aquella entrevista, la última que tuvimos con el hombre bueno y generoso, consagrado al bien de la humanidad. La muerte de Ramón y Cajal-pérdida irreparable para la ciencia

llnivPr<> ecid el 17 de octubre de 1934.