CAPITULO VII

OBJETIVOS Y ACCION DEL SINDICALISMO

Los objetivos del Sindicalismo no se reducen simplemente a la conquista de mejoras económicas y morales, como son aumentos de salario, reducción de jornadas, réglamentación profesional, higiene y seguridad en el trabajo, contratos colectivos, etc., sino que ellos llegan al límite máximo de la oposición al capitalismo y el Estado.

El Sindicalismo Revolucionario como instrumento orgánico puesto en manos del proletariado, idealizado y definido por las aportaciones intelectuales v espirituales de los anarquistas, pretende bastarse a sí mismo para liberar a los trabajadores de las inmediatas opresiones de todo género, ya capitalísticas, ya estatales, y para coadyuvar en primera línea a la integral manumisión económico- político- social de la Humanidad. A despecho de todo, una recta v clara interpretación del contenido del Sindicalismo como entidad y una tenæ práctica de sus postulados básicos, que son todo un tratado de ciencia económico- social, de valoración política y de honda interpretación de la psicología de los pueblos, son bastantes para llevar a los escépticos a la comprensión de lo veraz de nuestras afirmaciones.

El salario, el descanso, la ordenación del trabajo, el respeto a la personalidad individual y colectiva de los trabajadores, la salud y la vida de éstos, todo ello se defiende convenientemente, eficazmente, por el Sindicalismo, y es el Sindicalismo el instrumento adecuado para suplantar con ventaja la acción de los partidos y para desterrar el profesionalismo político.

Cuando hablamos de oposición universal al capitalismo, queremos significar que el trabajo, erigido e n derecho social, se basta imperativamente para imponer a aquél todas las garantías de respeto, moralidad y responsabilidad, al proletariado y ante el proletariado y la comunidad social.

Cuando hablamos de oposición universal al Estado significamos asimismo que la acción sindical y directa del proletariado es un arma con suficiencia para anular y determinar las actividades gubernamentales con arreglo a las conveniencias del Sindicalismo, genuina representación de la voluntad v los intereses de los trabajadores, y para neutralizar todos los atentados a la justicia y a la libertad.

Hemos señalado suficientemente los objetivos simples e inmediatos del Sindicalismo, y ellos se defienden con la huelga, el boicot y el sabotaje. No vamos a caer en la vulgari..LId de explicar el alcance de esas tres armas de lucha, aunque ~í ~rf- e mos necesario hacer algunas observaciones con respecto a la p~.mera, por cuanto de su comprensión depende el que en tOu: caso se pueda desarrollar la lucha contra el patronato dent~o de los amplios límites de la acción directa.

Las posibilidades de éxito de la huelga están subordinada~ a los determinismos económicos. Los obreros triunfarán en una huelga si al plantearla han tenido en cuenta la situación próspera o adversa de la industria en que ella hava de desarrollarse y las posibilidades de resistencia a la resistencia burguesa, con la que hay que contar siempre, como asimismo si han estudiado y coordinado los medios con que hacer fracasar la solidaridad que practica la burguesía. La proposición no se basa en un precepto dogmático; es más bien un hecho que responde a reali- | dades comprobadas prácticamente. `--J

Entre los anarquistas y sindicalistas ha sido un vicio, tal vez lo es aún, el calificar de resabio marxista la atención de esas realidades. Y, sin embargo, planteada en momentos de relativa adversidad industrial, una huelga llega muchas veces a resolver problemas que sólo interesan a la burguesía, y en el mejor de los casos, una huelga inoportuna facilita la resistencia burguesa, dificulta o hace imposible la resistencia obrera, en cuyo caso los obreros, viendo su pleito perdido o en peligro de perderse, acuden a la intervención de tercerías, de los gobiernos o sus representantes, negando [[questiondown]]así la posibilidad de la accion directa.

Por el contrario, planteada la huelga en circunstancias industriales favorables al gesto obrero, y preparados convenientemente los medios para hacer fracasar la solidaridad burguesa por mucha capacidad de resistencia que tenga la burguesí[[questiondown]]a afectada por el conflicto, las necesidades industriales la obligan a transigir y a ceder, o a recurrir a la intervención autoritaria y de determinadas instituciones oficiales, cuva intervención puede y debe desatenderse en razón a la posición ventajosa de los trabajadores.

Claro que el estar al tanto de esas circunstancias implica un problema de estudio v de comprensión del proceso de la evolución industrial y de los flujos !' reflujos económicos, estudio y comprensión que reportan enorme trabajo, un trabajo que, por insano prejuicio en éstos v en aquéllos por una inconcebible pereza mental, está desatendido por la mayoría de militantes.

Conocer la geografía económica o de la producción y el mecanismo financiero, económico y técnico de la industria; investigar la importancia de la evolución de la mecánica aplicada a las industrias; estudiar y prever las fluctuaciones de la oferta v la demanda; tener como base de las actividades opositoras al capitalismo el conocimiento de las estad.sticas de e~portación e importación de productos, de precio de las materias primas, coste de la mano de obra v cuantía de facturación de un producto determinado, el que interese más directamente

establecer la ecuación entre la necesidad y la posibilidad de una cosa..., todo eso es muy engorroso, tal vez demasiado engorroso. Pero en ello mismo encuentra uno la compensación, por cuanto saber adquirirlo es saber enriquecerse intelectualmente, y riqueza intelectual es riqueza de espíritu, es luz y es erlergía transmisibles después de asimiladas.

Hemos querido hacer estas ligeras observaciones y con ellas decir que a la huelga sólo debe de irse cuando se está en con~diciones para ello. Mas, contrariamente al pensamiento marxis~ta, que todo lo subordina a las condiciones de existencia, agre~amos que el proletariado está siempre en condiciones de defender su dignidad de clase, va que ésta a nada se subordina ni admite dilaciones que puedan dejarla indefensa.

Uno de los objetivos más importantes y menos perseguidos por el Sindicalismo Revolucionario es la implantación del <<label>>, desconocido de la mavoría de los trabajadores, con ser él la expresión de su personalidad colectiva.

El <<label>> es el sello o marca sindical, es el visto bueno que el proletariado imprime en los productos por él fabricados, ya como significación de que el producto ha sido elaborado por obreros sindicados, ya como significación de que el artículo está fabricado sin fraude y sin materias nocivas a la salud pú- blica

Es incuestionable que el proletariado tiene destacada, principal personalidad en el mundo de la producción; pero siempre veréis en los productos la marca de fábrica, el <.label>> capitalista, jamás la marca de fabricación que corresponde a los trabajadores. Conscientes éstos de su responsabilidad social, seguramente se negarían a poner su <<label>> en los productos elaborados con materias adulteradas y a autorizar con el las expediciones con el acostumbrado fraude en el peso o medida, por cuyo motivo el capitalismo se opondrá siempre a que la personalidad social del proletariado tenga el relieve debido en el mundo de la producción. No obstante, esa oposicion capitalista no aminoraría un ápice la responsabilidad que la mano de obra contrae er. Ia adulteración, fraude y nocividad de los productos por ella manipulados.

Planteada así la cuestión, es cuando el proletariado debe tener rnayor interés en el control de la producción no sólo como función fiscalizadora e informativa, sino también como acto de autorización y de garantía. La omisión de esa función social de los trabajadores presenta la acción sindical de éstos como un hecho egoísta de clase, sin trascendencia general y pública que el Sindicalismo Revolucionario debe merecer a las clases desprovistas de los títulos y privilegios de la burguesía.

El Sindicalismo Revolucionario no ha de laborar solamente en interés del proletariado manual. Ha de laborar asimismo en interés general, tanto más cuanto su objetivo final es pro- fundamente revolucionario y transformador de la sociedad, y para ello necesita atraerse la simpatía y adhesión de todos los sojuzgados por el sistema social presente con sensaciones de su valor moral y público, alejado de exclusivismos de clase, que no son garantía alguna de la justicia social del futuro.

Constatemos que si rozamos este tema, no perseguimos otro objeto que decir que, por la fuerza del Sindicato, el proletariado ha logrado por bastante tiempo someter la burguesía al reconocímiento de su personalidad sindical y jurídica, reconocimiiento harto limitado, empero, por cuanto ni de intento se ha tratado de que la personalidad proletaria trascendiera de derecho, como valor social, con la implantación del <<label>>, el cual, si en principio significa que los productos son fabricados por obreros sindicados y la garantía de que los artículos están elaborados sin fraude y sin materias nocivas a la salud pública puede ser también la base en que el proletariado apoye su derecho legítimo a intervenir en la administración y dirección de la producción.